lunes, 16 de junio de 2014

Viaje tórrido

No quiero privarte de tu bocado de realidad.

Estás ardiendo como el termómetro de "home sweet home".

Llevas acondicionándote "toda una vida", 

sigues sintiendo ese miedo que te arrastra a la sombra del callejón

donde es fácil contemplar a dos palomos peleándose, 

si todo fuera un chasquido

si con un chasquido pudiera enfriarse este desastre de asperezas 

para creer por un instante en la ternura y en las cigüeñas. 


Pero está claro dónde está el campanario, 

quién come palomitas, 

y que hay silencios que atraviesan tu capacidad de refracción, 

como si la ausencia fuera una bomba 

y la destrucción la llamada humeante 

que susurra en tu hombro. 


No más la civilización que arruine el sentimiento autóctono. 

Tómate una mahou y descansa. 

La sutileza volverá después del atracón de pensar

que no has cambiado nada, 

durante todos estos años,

y te saldrá una sonrisa de oreja a oreja. 


Contradicción, hermosa mía, 

ven que te coja y que te use únicamente para aprender

cuándo no puedo fiarme más que de mi ahora. 


Sé práctica. 

De nada vale sufrir por la trayectoria inevitable. 

Ida y vuelta. 

Mucho. Mucho calor. 


miércoles, 26 de marzo de 2014

Limbo II

Ya no tengo que recurrir a la indignación,
porque la textura de algodón se ha extendido
en la tierra de lo relativo 
afianzando lo individual,

tal es así que la calma siempre vuelve 
como la afinación a un instrumento musical,
cuando hacemos funcionar nuestras mejores muñecas
y agarramos firme aquello que nos da miedo 
para hacerlo sonar 
y agitar la melodía sin contrariedad alguna,

todo pasa por esta transigencia 

de no darle identidad absoluta
a lo perturbador,
para poder conservar 
intacta la estrategia 
a corazón abierto
que a veces arriesga como si fuera 
un jugador en un casino
y pierde

varias veces seguidas;

Y aunque no hay rencor en el barro, 
trataba de escribir sobre ésto
sin poder escribirlo. 
No soy capaz de nada, siéndolo, 
estoy en la postura limbo 
que suelo conducir 
cuando nadie mira,

me recuesto en las verdades 
que no me gustan tanto,
soy lo más sincera que alcanzo a ser 
conmigo misma,
no necesito niñeras después 
de innumerables latigazos.

El tiempo y la experiencia son 
los únicos que me dan la razón
y me la quitan cuando encarta. 
A lo mejor sólo ha estado en mi mente 
el hecho de pensar 
que puedo conectar mejor
con ciertas circunstancias. 
Pero es mi interior el que alerta:

El que me dice: no. Aquí no y no sigas. 
O el que me dice: sí. Aquí 
habrá una buena baza 
de ese respeto concreto que tú buscas.

La irritabilidad y la negatividad 
ajenas 
me producen un dolor
escandaloso,
porque no me van a convencer de que hay 
un sólo camino para la belleza,

reconozco la furia 
en la fuerza, pero también 
la paz de que los cambios
los obra el convencimiento y no 
el convencionalismo. 
Por eso 
me permito ser débil y admitir 
esa debilidad 
cuando lo estimo necesario.
Por suerte hasta ahora, no me ha ido nada mal así. 

Mi proceso es la esencia escarpada
del don de la visibilidad. 
El trabajo personal es la esfera 
de mayor importancia,
y en eso 
no pretendo cejar. 
Pretendo estar a la altura de mis éxitos
y fracasos, con amor propio y realidad. 

Sé que no avanzo 
completamente 
porque la exigencia es el paño frío 
de mi crianza,
y necesito soltarme la melena
compensando, para hacer míos 
los vuelcos,
para sentirlos mis hijos. 

Por eso soy consciente 
de que puedo parecer inacabada, 
pero también 
creo que el ritmo 
es tan decisivo como personal. 
Eso no se puede heredar de nadie.

Por eso he decidido regresar al limbo 

con los ojos muy abiertos, 
por si la inocencia me cogió desprevenida
en medio de la muerte,
y tuve que ignorar los cauces
anudada a mi agonía. 
Si tuve que ser destierro

y si el simple hecho de encontrarme
sin que me obliguen 
a ser otra persona distinta, 
me hace sentir libre

y es lo que en definitiva me hace feliz:
La armonía de lo expansivo, 
la coincidencia del entendimiento.



jueves, 13 de marzo de 2014

Resultó

Resultó que no tenía derecho a beca,

que no era menor de treinta años,

que no tenía familia y menos numerosa,

que no tenía propiedades,

que no había firmado ningún documento que me vinculara 
a nada o a nadie
más de un año seguido,

que dejé caducar varios números de identificación personal,

que dejé de hablar todo el tiempo 
de lo que todo el tiempo
preocupa a todo el mundo,

y resultó 

que cada vez 
le veía menor utilidad 
a la queja que provoca la ausencia,
y más agradecimiento por la circunstancia 
de lo desconocido,

resultó en el entorno

una trayectoria distinta

y muchos reían al paso, 
sin saber...que el ríe el último, 
ríe mejor.



lunes, 10 de febrero de 2014

Cocinando



El amor está despistado entre las especias:

Inverosímil acaba en delicia,
improvisada...

sobre la común injerencia
temida del reproche.

Por pasos:
1. Arregla primero la esponja 
incrustada en la geometría 
del hojaldre, y aclara su textura
con manos que amasen y vuelquen
los polvos, 

con sutileza,
extasiados con la batuta 

y entonces

desbizcocha la mota salada de la dulce...
ataca las columnas 
del recipiente
para rellenar el horizonte de ojos hambrientos, 
y mancha 
la superficie con preámbulos de harina,
antes de que la aleación esté lista para entrar
en el horno de los brazos.

Y no hagas dieta de momento,
a no ser que haya sobrecarga de ingredientes.
Antes dale la vuelta a la tortilla,
y sonríe a fuego lento. 




jueves, 30 de enero de 2014

Soñar con piscinas

Esta noche he soñado que entraba en la antigua casa que compartía con una vieja amiga, con quien recientemente he vuelto a encontrarme, por cierto. Iba a la casa porque quería volver a vivir en ella. Esta vez quería vivir sola, no con ninguna amiga. 
Sin embargo, cuando entro al interior de la casa, descubro que algún tarado que ha vivido allí, ha hecho una reforma. Hay un salón en forma de "L" con dos camas deshechas. Y a continuación, en la próxima habitación, hay una especie de baños árabes. Distingo tres bañeras inmensas de color blanco roto, similares a las bañeras que había en las casas antiguas (sólo que una de las tres es más grande), y me dan escalofríos nada más entrar. Me da la impresión de que los baños están llenos de agua pero sucios, aunque no sé si es verdad o es sólo la grima que me producen los lugares extraños, ajenos y que reflejan algún tipo de obsesión. 

No obstante y después del primer impacto (pienso que no puedo vivir allí automáticamente, pues sería insalubre), regreso sobre mis pasos y me dirijo a un armario empotrado que hay en el salón. Abro el armario con la sensación de que no es posible que no quede un resto de mí (o de nosotras) en el interior. Como si fuera imposible que alguien hubiera sacado todas nuestras pertenencias y recuerdos tan desconcertantes, por otro lado, que tuvimos en aquella casa, sita en Puerta del Ángel. Aquella casa me gustaba, pero fue una casa bastante fea en cuanto a la energía que llegó a crearse. De todos modos, hasta aquí, todo normal. Mi ex-compañera me dice que tiene el teléfono de la dueña y que si lo quiero, que ella me lo da y se marcha. Mientras ella me habla y me dice ésto, yo encuentro algo en el interior del armario. Creo reconocer un gorro, una bufanda y una camiseta mías en el armario. 
-¡Mira¡-exclamo. -¡Hay cosas nuestras aún aquí¡- (en realidad eran cosas mías, tan sólo). Y cuando saco la cabeza al exterior, descubro que mi ex-compañera se ha ido. Ya no está. 
A continuación pienso que quizá depurando un poco el ambiente de la casa, podría vivir allí, y haciéndole una reforma, porque aún no soy capaz de comprender el sentido de tantas bañeras. 

De nuevo, así, decidida...entro en el cuarto de los baños árabes y tengo la impresión de que la piscina principal está bastante sucia, pero por algún motivo y por la iluminación de esta sala, que es escasa, he de adentrarme en el interior de la piscina. 
Al principio, noto cómo se erizan mis vellos...me da miedo entrar a la piscina y justo entonces...veo a mi amiga Carmen (una amiga que no es precisamente de mis mejores amigas, eso no es nada malo, que conste, es amiga) y en seguida me comenta: -Espera, no tengas miedo, ya verás, esto es muy fácil- 
Me quedo perpleja cuando compruebo la maniobra: 
Mi amiga con el agua hasta la cintura, agarra una especie de pitorro gigante de donde mana el agua, coge un saco grande y blanco, y a continuación, introduce en él toda la porquería que hay en esa piscina (las otras permanecen sucias), y deja que el agua nueva entre en la bañera. En ese momento, yo también estoy dentro...alucinada de las capacidades nuevas y resolutivas que mi amiga presenta y yo no. Yo soy cobarde. Yo tengo miedo (es muy simbólico el hecho de que piense que soy cobarde y que lo piense con esta amiga, a quien yo siempre he animado a llevar las riendas de su propia vida). En medio de la emoción de que el agua nueva fluya, a mi amiga le parece ver algo dentro del agua. -¡Mira¡-¿Qué es?-
y yo lo veo claramente, es un pez negro, pero me asusto y salgo corriendo, no sé porqué, me ha dado mala imagen el pez negro. También ahora creo saber porqué. 

Después, me quedo de pie, embobada, mirando fijamente las otras piscinas. 
Y el sueño acaba.


jueves, 23 de enero de 2014

Amy Winehouse -Will You Still Love Me Tomorrow(Sub. Español)





La jefa...

Lo que queda

Los mismos que bebieron la alegría
directamente de mis labios,

aquellos que despertaron mi rabia 
y a quienes di un paisaje, 

aquellos que produjeron desesperación,
que ayudaron y contrajeron voto
y yo les di camino hacia otras nubes:
en ocasiones 
por incapacidad,
otras por el dolor interpretado
y otras por daño.

Los mismos a quienes ahora 
quiero como a una parte de mi historia,
montañas sinceras de tiempo 
pero que ya no ocupan el centro de mi cuerpo,

porque ya nadie ocupa,

y aunque yo ame en silencio, 
amplia es la espalda,
y aún he de darme la vuelta
innumerables veces, 
fijar, para que la fortuna nueva 
me bañe entera,
discurra por mis miembros 
y llegue incluso a conocer mis pies.
Porque ya no soy suave como antaño.

Que siguen tristes y solos/ que el mundo es ésto,
que no hay nada que se asiente sutil, 
pues en los desarraigos
soplan vientos que mueven los tejidos;

Y así, como semillas 
abandonadas en la superficie
a la intemperie de la tierra,
nos vemos,
que ahora, son otras las formas 
de buscar y vivir. 
Y es normal que libemos del recuerdo,
aunque ya no haya piel erizada
como avalancha colorida 
de emociones atravesadas 
por la ceguera.

Hay una calle de los sueños, 
por la cual avanzamos despaciosos,
con cuidado. Sin ser ruidosos,
sin destrozar, lo poco que nos queda de buenos.